El camino del autodescubrimiento



La astrología es una ciencia milenaria que nos ayuda para comprender tanto nuestro presente como nuestro pasado, incluso podemos predecir tendencias en el futuro cercano o también en el lejano. Bueno, esto último corresponde a la Astrología tradicional, sin embargo, mediante la Astrología Psicológica podemos conocernos a nosotros mismos, comprender muchos de nuestros rasgos, sean conscientes o inconscientes, aún aquellos que no reconocemos tener pero que sí tenemos por mucho que no queramos reconocerlos.

Pues bien, una forma de dejar de ser victima del infortunio o del destino es el autoconocimiento, ya que, una vez que sabemos y hacemos consciencia de lo que somos, de todos nuestros defectos y virtudes, de nuestra configuración astrológica, podemos entonces sacar a relucir lo mejor de nosotros y potencializar aquellos aspectos tensos que tenemos y no sabemos qué hacer con ellos. De igual forma, podemos tomar las riendas de nuestra vida y comprender que todo sigue un orden cósmico, que debemos pasar por ciertas situaciones para evolucionar e ir siempre hacia arriba, inclusive la peor de las depresiones o el descender a los infiernos es para renacer y ascender.

Por todo esto quiero compartir el viaje a través del zodiaco iniciando desde Piscis y finalizando en Aries, pero este viajes es diferente, no sigue un orden conocido, pues corresponde a los 4 trígonos que se pueden formar con cada uno de los elementos. Iniciamos:

En Piscis nace la ilusión de un amor ideal y romántico, místico algunas veces -muy de casa 12-, pero que puede realizarse y se consume en la entrega de Escorpio, en el amor pasional, instintivo y exclusivo de la casa 8, y los frutos de ese amor los encontramos en la familia formada, lo cual es de Cáncer, de la casa 4. Es así como esa familia o ese clan es fruto del amor idealizado en Piscis, y se cumple el gran trígono de agua.

Ahora pasamos a Acuario, cuya casa, la 11, corresponde a las amistades, grupo y fraternidades, de donde podemos sacar relaciones propias de Libra y de la casa 7, como lo son el matrimonio y los socios, -e inclusive los enemigos declarados-, y producto de estas relaciones libranas encontramos lo cotidiano y movido de Géminis y la casa 3, de las asociaciones podemos sacar relaciones comerciales, clientes y gente en el entorno inmediato, las cuales, a su vez, pueden transformarse en amistades, cerrando así el gran trígono de aire.

Respecto a Capricornio, su casa es la 10, de la profesión y carrera, lo más alto de la rueda zodiacal -el Medio Cielo-, pues bien, se supone que nuestra profesión deriva en un trabajo, en un servicio a los demás, y esto corresponde a Virgo y la casa 6, es así como la profesión y el trabajo nos sirven para conseguir dinero y posesiones, ésto es propio de Tauro y la casa 2, casa de las posesiones y bienes materiales, pero también del disfrute de la comida y de todo lo mundano y material, lo cual nos motiva a seguir en nuestra profesión/carrera, y con ello se forma el gran trígono de tierra.

Por último, en Sagitario nace la necesidad de exploración y de conocimiento -casa 9-, de ir más allá y saciar la curiosidad de ver cómo viven en lugares lejanos o distintos al nuestro, es en ésta exploración donde surgen las ideas creativas y, a la vez, nos vamos descubriendo a nosotros mismos, de qué somos capaces de hacer y de dónde sacamos fuerzas para vivir, todo esto nos hace sentirnos orgullosos de nosotros mismos y ser creativos, ésto responde a Leo y la casa 5, y al sentirnos así nos autoafirmamos y tenemos la motivación de iniciar cosas, darles continuidad y mostrarnos al mundo como somos, directos y activos, muy propio de Aries y la casa 1 -el Ascendente-. Una vez que nos afirmamos y conocemos cumplimos con la necesidad surgida en Sagitario, cumpliendo así con el gran trígono de fuego y culminando el recorrido de Piscis a Aries.

¡Feliz día del astrólogo!


Arianna Beltrán



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